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La Rioja debe sumarse a “La Economía Circular Mundial”

Se necesita un verdadero cambio cultural para lograrlo.

Los últimos 150 años de la evolución industrial en el mundo, han estado dominados por un modelo de producción y consumo lineal, producido por recursos naturales y la extracción de materias primas, elaboradas, vendidas, utilizadas y finalmente desechadas como residuos. Todo esto nos lleva a la volatilidad actual en la economía global y al aumento de la sobreexplotación de recursos, esto nos da el indicio que nos encaminamos a la necesidad de buscar un nuevo modelo económico, cada día más evidente. 

La búsqueda de una mejora en el rendimiento y mejor utilización de los recursos para la economía ha llevado a las empresas a explorar nuevas formas de reutilizar los productos o sus componentes y restaurar mejor sus materiales, como la energía y la mano de obra. 

Muchos argumentan que el momento es apropiado para llevar el concepto de la “economía circular” un paso más allá, y analizar la posibilidad que esta trae como solución para las empresas y para la propia economía, y también preparar el camino para su incorporación masiva a la sociedad mundial y local, a pesar de sus realidades y dificultades.

La economía actual es muy lineal, basada en «tomar, hacer, desechar», esta se basa en grandes cantidades de materias primas y energías baratas y de fácil acceso. La economía, fue y es el elemento fundamental del desarrollo industrial, que ha generado un nivel de crecimiento sin precedentes hasta estos tiempos, siempre acompañado y al mismo ritmo del crecimiento de la población mundial, conjuntamente con sus demandas. 

Sin embargo, el incremento de los precios, y el desbalance de la economía mundial, pone en grandes riesgos la cadena de suministro de los países subdesarrollados, emergentes y sin dudas a provincias como la nuestra y en cadena a sus localidades dependientes casi al cien por ciento de productos que proceden de otros puntos geográficos.

Las crecientes presiones de distintas organizaciones, de la sociedad en general y de la necesidad de superar los problemas ambientales, han alertado a los líderes empresariales y a los responsables políticos sobre la necesidad de repensar el uso de los recursos, las materias y la energía; para muchos de ellos, es el momento adecuado de aprovechar las ventajas potenciales de una nueva forma de incorporar con fuerza la denominada y bien llamada economía circular. 

“Una economía circular es aquella que es restaurativa y regenerativa a propósito, y que trata de que los productos, componentes y materias mantengan su utilidad y valor máximos en todo momento, distinguiendo entre ciclos técnicos y biológicos”. 

 

Este nuevo modelo económico trata en realidad y en definitiva los nuevos desafíos relacionados con los recursos a los que se enfrentan las empresas y las economías en general, y podría generar crecimiento, parar generar empleo y reducir los efectos medioambientales, incluidos las emisiones de carbono, (gas de efecto invernadero CO2). 

Cada vez son más las voces que presionan por un nuevo modelo económico, basado en un solo pensamiento favorable a la población, con precedentes para los actores tecnológicos y sociales, quienes irán logrando la transición de esta economía circular. 

 

Un ser humano que poco cuida al medioambiente

Los seres humanos somos el único elemento de la naturaleza que genera basura, por ende es el único que puede volver a recuperar en parte lo que se perdió y la tarea más difícil es conservar lo que tenemos y lo que se vaya recuperando.

Por ejemplo, cada latinoamericano, según datos de la CEPAL, produce 1kg de basura al día y la región en su conjunto, unas 541.000 toneladas diarias. Números más, números menos, esto representa alrededor de un 10% de la basura de todo el mundo, en verdad son números que alarman y que irán en aumento a medida que pase el tiempo.

El grave problema de la explotación de los recursos, es casi igual a la grave explotación de los residuos (orgánicos e inorgánicos) que se acumulan a diario, es decir degradamos los suelos, el agua, el aire y encima acumulamos basura por toneladas, ejercemos una presión constante al planeta en cualquier acción que realizamos. 

En la actualidad, como dato concreto y no por menos alarmante, dos tercios de los habitantes del planeta vivimos en las ciudades y tomamos de la naturaleza todo tipo de materiales que necesitamos para construir hogares, escuelas, hospitales, rutas, sistemas de transporte y principalmente fábricas para este cometido.

En verdad, debo decir y afirmar con total certeza, que en el Siglo XX pasado, hemos excavado, también cortamos, perforamos y cosechamos 34 veces más materiales de construcción, 27 veces más minerales, 12 veces más combustibles fósiles y 3,6 veces más biomasa (datos de la ONU) que en toda la historia pasada, desde que se tienen datos de la humanidad y sus acciones sobre él planeta.

En estos últimos tiempos, hemos escuchado bastante a autoridades de distintas naciones decir y asegurar sobre la necesidad de movernos hacia un nuevo modelo de Economía Circular, marcado principalmente por la ONU durante varios Congresos Mundiales, con el discurso y los documentos de compromisos para reducir la contaminación ambiental y los desperdicios de basura y en pocas palabras, que vamos a explotar racionalmente los recursos y sobre todo que vamos a cuidar mucho más a nuestro Planeta. 

Todavía estamos esperando que los países y sus políticas de estado accionen de una vez por todas en la práctica y por ende sumen a la sociedad en su conjunto como eslabón principal para detener cualquier tipo de destrucción de los recursos y de los sistemas de la naturaleza.    

 Un largo camino para lograr el cambio cultural medioambiental

Por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial reside en zonas urbanas. Se prevé que el avance de la urbanización y el crecimiento demográfico general pueden provocar un aumento de la población mundial de 2.500 millones de personas de aquí a 2050, es decir superar los 10.500 millones de habitantes, de forma que el porcentaje de la población que reside en ciudades ascienda al 66 %.

El desarrollo y crecimiento de las ciudades, conjuntamente con al aumento de la población ejercen mayor demanda de bienes de todo tipo que se consumen normalmente. Según un grupo de científicos independientes, dicen que una economía circular podría reducir entre un 80 y 99% los desechos industriales en algunos sectores y entre un 79 y 99% de sus emisiones de dióxido de carbono.

En los próximos años, no hay dudas que la economía lineal determinará y afectará cada día más a la macro y micro economía en general si no la bloqueamos o la frenamos a tiempo. 

Los motivos para realizar la transición a un verdadero modelo circular son amplios y están a la vista, por ejemplo erradicar o disminuir la explotación de recursos naturales, materias primas, residuos etc. Van generando una nueva oportunidad económica, que va surgiendo gradualmente mediante nuevas propuestas e interesantes casos prácticos de restaurar y regenerar los productos que se generan en la industria… Hay pioneros que ya pusieron en práctica de manera aleatoria, en distintos puntos del Mundo y en Argentina también, estas nuevas prácticas de economía circular, por ejemplo fábricas que ya piensan en utilizar las Siete R, estas son las siguientes: Rediseñar, reducir, reutilizar, reparar, renovar, recuperar y reciclar. Reutilizar, reparar, renovar, recuperar y 

La idea de una economía circular se caracteriza por definirse, como restaurativa, regenerativa y trata que los productos, componentes y materias mantengan su utilidad y un valor máximo en todo momento. Esta nueva economía debe tener un verdadero ciclo de desarrollo positivo, continuo, que preserve y mejore el capital que la naturaleza nos proporciona, optimizando los rendimientos de estos recursos. Este modelo económico trata en definitiva minimizar los riesgos para lograr conservar las reservas de recursos finitos (agua, suelo, aire), tan castigados por la economía global y sobre todo por la gran demanda humana.

 

Debemos volver a la fuente, Inspirarnos en la naturaleza

“Básicamente, sería decir que tenemos que inspirarnos en la naturaleza en donde no existe el concepto de desperdicio. Todo lo que la naturaleza genera es un insumo o alimento para otro organismo. Pensemos en el bosque, las hojas de un árbol que se convierten en abono para la tierra; un animal muerto, llega otro y lo come. “Todo en la naturaleza es un flujo cerrado, en la cual todo fluye”. 

“Lo que la economía circular nos dice que es necesario cambiar la forma en la que actualmente producimos y consumimos, que está basada en una economía lineal de extracción-producción-consumo-desperdicio. Lo que queremos es pasar a una economía circular en la que tenemos que cerrar los ciclos de producción y mantener un flujo constante de recursos naturales”._ (Adriana Zacarías) 

 

Análisis para el lector: 

En esta ocasión analizo en general a la economía circular, como la nueva herramienta de cambio y de reemplazo sobre la economía lineal. 

Nuestra provincia y nuestra ciudad necesitan con urgencia un cambio cultural concreto que nos ayude a mejorar nuestra calidad de vida y sobre todo a preservar el medioambiente, mediante un camino sustentable en el tiempo. Preocupa demasiado los números de los volúmenes de residuos y también preocupa la falta de claridad e inversión total y no parcial de la economía circular en el medio local por parte de las industrias que deben renovarse lo más rápido posible.

 El objetivo de la economía circular es, aprovechar al máximo los recursos materiales de los que disponemos alargando el ciclo de vida de los recursos. La idea surge de imitar a la naturaleza, donde todo tiene valor y todo se aprovecha, donde los residuos se convierten en un nuevo recurso. Así, se logra mantener el equilibrio entre el progreso y la sostenibilidad.

 

Prof. Fuentes Victor Alejandro

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