
El Obispo Braida pidió transformar el diálogo en compromiso real con los sectores excluidos
El titular de la Diócesis riojana compartió las conclusiones del encuentro de dirigentes políticos y sociales, donde llamó a fortalecer la escucha activa, superar la fragmentación y construir cons...
El titular de la Diócesis riojana compartió las conclusiones del encuentro de dirigentes políticos y sociales, donde llamó a fortalecer la escucha activa, superar la fragmentación y construir consensos reales que prioricen a los sectores más vulnerables. Planteó, además, el rol del Consejo como espacio clave para articular una agenda común._
El obispo diocesano de La Rioja, monseñor Dante Braida, participó de la II Asamblea del Consejo Económico y Social y expuso sobre el reciente encuentro de dirigentes sobre la “Amistad social en La Rioja”, que reunió a más de 80 referentes políticos y sociales de la Provincia.
Durante su intervención, compartió las conclusiones del espacio, centradas en el rol del diálogo y la escucha activa como herramientas fundamentales para la construcción del bien común.
“Los ejes del diálogo fueron las preguntas sobre cómo se vive la escucha mutua en nuestro pueblo y qué acciones deben priorizarse para promover acuerdos entre dirigentes y construir amistad social en vistas al bien común”, expresó.
Braida subrayó la importancia de que el diálogo no se reduzca a una expresión vacía, sino que se traduzca en una práctica concreta, basada en el compromiso, la verdad y la coherencia entre pensamiento, acción y valores.
“Sin escucha no hay diálogo posible. Se reclamó una escucha consciente y cotidiana, centrada en los excluidos y los más vulnerables”, remarcó.
Asimismo, advirtió sobre una creciente fragmentación social, alimentada por discursos de odio y polarización, que atentan contra la posibilidad de tender puentes y consolidar una comunidad integrada.
Otro de los puntos destacados fue la necesidad urgente de revitalizar los espacios de formación ciudadana, especialmente dirigidos a los sectores jóvenes y populares, y el cuestionamiento a la escasa participación real de diversos actores sociales en el proceso político, aún limitado a élites y coyunturas de poder.
En este marco, el Obispo propuso “promover espacios abiertos de espiritualidad encarnada y compartida” y consideró que el Consejo Económico y Social debe consolidarse como un organismo clave que convoque, organice y dinamice la participación ciudadana. “Es fundamental que impulse una agenda común, con prioridades sociales claras, construidas colectivamente”, concluyó.